El único ministro nacionalista que formaba parte del Gobierno regional flamenco, Geert Bourgeois, ha anunciado hoy su dimisión y el final de la alianza de su partido (N-VA) con los democristianos (CD&V) del primer ministro federal, Yves Leterme.
La dimisión de Bourgeois había sido exigida por los liberales (Open VLD) y los socialistas (Sp.a), los otros dos socios principales en el gobierno de Flandes, después de que los nacionalistas rechazaran participar a nivel nacional en la futura negociación con los partidos francófonos para la reforma del Estado.
Por unanimidad, el Gobierno flamenco, sin Bourgeois, ha decidido hoy formalmente participar en esa negociación con los francófonos, cuyo propósito es dar todavía más poder a las regiones.
La ruptura en Flandes de la alianza entre los nacionalistas conservadores (N-VA) y los democristianos (CD&V) supone un revés político para el primer ministro, Yves Leterme, quien ganó las elecciones generales de 2007 en coalición electoral con la N-VA, un pequeño partido que aspira a convertir Flandes (norte de Bélgica) en una república independiente.
La decisión de los nacionalistas de abandonar el Gobierno flamenco sigue al anuncio hecho el domingo de que no apoyarán más al Ejecutivo de Leterme.
En teoría, ninguno de estos dos portazos debe conducir ni a la caída del Gobierno belga ni a la del flamenco, pero debilita a Leterme y a su partido, según todos los analistas.
Por un lado, el primer ministro se ve ahora sin mayoría dentro del grupo flamenco del Parlamento federal.
Por otro, la ruptura con los nacionalistas, a nueve meses de los comicios regionales, expone a su partido (CD&V) a las críticas del electorado más reacio a hacer concesiones a los francófonos.
Bourgeois era ministro regional de Gestión Pública, Relaciones Exteriores, Medios de comunicación y Turismo desde la constitución del gobierno flamenco en julio de 2004.
Según ha anunciado el presidente de Flandes, Kris Peeters (CD&V), el mismo asumirá esa cartera ya que el ministro dimisionario no será sustituido.
Su posición en el seno del gobierno flamenco se había vuelto insostenible después de que los principales socios -democristianos, liberales y socialistas- acogieran positivamente las propuestas de lanzamiento de la negociación nacional sobre la reforma del Estado.
Las propuestas, presentadas por tres mediadores designados por el rey Alberto II, han sido consideradas insuficientes por la N-VA, que no ve en ellas ninguna garantía de que el proceso conducirá a una reforma sustancial del Estado.
Además, los nacionalistas flamencos consideran inaceptable la posibilidad, apuntada por los mediadores, de que la escisión del distrito electoral de Bruselas-Halle-Vilvoorde (BHV), tenga que ser negociada con los francófonos, en lugar de ser aplicada ya por el Parlamento.
|