El Gobierno serbio decidió hoy devolver a sus puestos a los embajadores retirados de los países de la Unión Europea (UE) que reconocieron la independencia unilateral de Kosovo.
La decisión fue tomada a propuesta del Ministerio serbio de Asuntos Exteriores, encabezado por Vuk Jeremic.
Los embajadores regresarán a sus puestos en los próximos siete días, según anunció el ministro de Protección de Medioambiente, Oliver Dulic, tras la reunión del Gobierno.
La decisión de Serbia de normalizar los contactos a alto nivel con esos países se produce con el objetivo de aumentar sus recursos diplomáticos para obtener cuanto antes el estatuto de candidato a la adhesión a la UE, que es una de las prioridades del actual Gobierno serbio.
Ese paso no se refiere al retorno de embajadores a otros países que no son de la UE y que han reconocido la independencia de Kosovo, como Estados Unidos.
Kosovo, de mayoría albanesa, se autoproclamó independiente en febrero pasado, pero Serbia sigue considerándolo como provincia suya y parte inalienable de su territorio, y dejó claro que no reconocerá nunca esa soberanía.
Para Serbia, apoyada por Rusia, esa proclamación unilateral es una violación flagrante del derecho internacional y de la Carta de Naciones Unidas.
Hasta ahora han reconocido a Kosovo 43 países, la mayoría de ellos occidentales, como EEUU y 20 de los 27 países de la UE.
Los siete países de la Unión que no han reconocido la soberanía de Kosovo son: España, Chipre, Malta, Portugal, Eslovaquia, Grecia y Rumanía.
Serbia insiste en que proseguirá la lucha diplomática y política para preservar su integridad territorial y su soberanía.