Un tercio de los belgas quiere que vuelva a gobernar el anterior primer ministro, el liberal Guy Verhofstadt, para sacar al país de la crisis que ha originado la dimisión del actual jefe de Gobierno, el democristiano Yves Leterme, según varios sondeos.
El 32,8 por ciento de los francófonos y el 36 por ciento de los flamencos opina que Verhofstadt es el más adecuado para sacar a Bélgica de la crisis, según los sondeos de los diarios "Le Soir" y "De Standaard", respectivamente.
Verhofstadt se ofreció a resolver los problemas del país cuando en diciembre del año pasado el Rey le pidió formar un Ejecutivo interino por tres meses con el fin de salvar los presupuestos de 2008 y rebajar la tensión política, después de seis meses en los que Leterme, el vencedor de las elecciones de junio 2007, se mostró incapaz de formar un nuevo Gobierno.
Durante su mandato interino, el liberal desplegó una imagen de servidor del Estado, poco apegado al poder y distanciado del debate territorial que desgarraba al resto de la clase política.
Los sondeos llevados a cabo por los diarios belgas revelan en cambio que una cuarta parte de los flamencos y apenas el 5,5 por ciento de los francófonos optan por que Leterme siga presidiendo un Gobierno como el actual.
El 21 por ciento de los francófonos y la mitad de los flamencos quiere que el rey Alberto II de Bélgica, que está consultando con políticos para solucionar la crisis, acepte la dimisión de Leterme y que se celebren nuevas elecciones.
En la página web del diario local de Amberes -la provincia en la que tradicionalmente se vota más por partidos ultraderechistas y separatistas- "De Gazet van Antwerpen", el 61 por ciento de los lectores ha indicado que está a favor de la independencia de Flandes.
Por otra parte, el 30 por ciento de los 30.577 flamencos que participaron en el sondeo del periódico "Het Laatste Nieuws" está tan harto de los problemas comunitarios que ya no se interesa por la situación política en Bélgica.
El primer ministro, el democristiano flamenco Yves Leterme, presentó el lunes la dimisión de su Gobierno tras constatar que era incapaz de superar las diferencias "irreconciliables" entre las dos comunidades principales del país, flamencos y francófonos, según sus propias palabras.