El primer ministro británico, Gordon Brown, confirmó hoy que su país continuará con la ratificación del Tratado de Lisboa pese a la victoria del 'no' en el referéndum de Irlanda, después de que los 'tories' le exigiesen el "coraje" de reconocer que el texto está "muerto" y le reprochasen su renuncia a convocar un plebiscito en Reino Unido.
En una bronca sesión de control al Gobierno en el Parlamento, Brown demandó "respeto" para el veredicto irlandés, pero recordó que Dublín reclamó "tiempo" para decidir y en ningún caso propuso la dilatación del proceso en otros países. Por ello, apeló a trasladar el "mismo respeto a esta casa --el Parlamento--", que hoy mismo protagonizará la tercera lectura del proyecto en la Cámara de los Lores.
Además, el mandatario británico aprovechó la polémica para reivindicar los beneficios que reporta la pertenencia a Bruselas y, tras subrayar que "el Gobierno trabajará por una UE que ayuda a Gran Bretaña", lamentó que el actual líder conservador, David Cameron, "sea dirigido" por los sectores "antieuropeos" de su partido.
Una pulla ante la que el 'tory' le replicó que él mismo estaba "tan avergonzado" del texto que "lo tuvo que firmar en una habitación aparte", en referencia al retraso con el que Brown llegó en diciembre a la cumbre de Lisboa en la que los Veintisiete dieron el visto bueno al tratado, y tras lo que dijo "no entender por qué no tiene el coraje de decir que está muerto".
Aparte, Cameron expresó sus "sospechas" acerca de que el primer ministro y "otros" prevean emplear mañana la cumbre de jefes de Estado en la capital comunitaria para "hacer a Irlanda volver a votar por segunda vez". "Los ciudadanos han hablado, ¿qué parte del 'no' no entiende?", inquirió, a lo que Brown respondió que "es una cuestión de Irlanda y no de Gran Bretaña decidir qué hacer".
REFERÉNDUM
Sin embargo, el líder de la oposición consideró que también Reino Unido debe tener su "visión" y retomó su apuesta de convocar un plebiscito para conocerla "consultando a los británicos", pese a que, según recordó Brown, en la época del Tratado de Maastrich, el último Gobierno conservador siguió adelante pese al rechazo de los daneses. "¿Por qué en vez de ir a John Major no aportar algo de liderazgo?", respondió Cameron, quien aseguró al primer ministro "haber visto más dirección en un grupo de medusas".
Brown despachó las críticas convencido del uso que los 'tories' hacen del tratado como arma de oposición y recordó que el ex ministro de Hacienda del partido Ken Clarke había considerado la posibilidad de un referéndum "descabellada y absurda". Además, después de que otro diputado de las mismas filas le preguntase qué resultado cree que obtendría una consulta en esta ocasión, recordó que la última convocada en las islas, en 1975, se decantó del lado de los proeuropeos.
En consecuencia, lamentó que la principal formación de la oposición "no haya cambiado" y mantenga su rechazo a Europa e insistió en que si el Tratado de Lisboa tuviese características constitucionales o supusiese integrarse en la zona euro, "habría referéndum". "Pero no es así y está ante la Cámara de los Comunes y ante la de los Lores y está siendo ratificado", aseveró.